lunes, 1 de diciembre de 2014

¿Votaremos por Internet?

Poder ejercer nuestro derecho a voto desde un ordenador o nuestro móvil sería un gran avance tecnológico a favor de la democracia. No obstante, se perdería una de las imágenes más representativas de las elecciones libres; la mano que deja caer el sobre dentro de la urna.



Son muchos los que opinarán que este avance podría suponer riesgos de falsificación de votos u otros motivos, y llevan razón, ya que no es la primera vez que algún entendido en informática consigue acceso a información nacional sin permiso del Estado. Aun así este es un miedo común a un cambio tan importante, que se podrá solventar tan rápido como las autoridades tomen las medidas oportunas para que estos posibles fallos no sucedan.

El DNI electrónico formaría parte fundamental de este proceso, aunque también podríamos identificarnos a través de otros medios como la tarjeta SIM de nuestro teléfono, o incluso lectores de huellas digitales en el propio teléfono, como ya disponen algunos móviles. Estonia es un ejemplo de cómo la población puede tener un documento de identificación electrónico con el que poder votar de forma anónima.

Encontramos ya diferentes países que han empezado a experimentar con este sistema de votación, síntoma de que la comunidad avanza hacia ese camino. Algunos ejemplos son EEUU, Suiza, Estonia o incluso España, ya que el Consell General  ha aprobado decidir a través de un referéndum digital el reglamento de primarias de la coalición para las próximas elecciones municipales y autonómicas. 

¿Votaríamos más o menos? Sin contar a las personas que continuarían con su costumbre de no votar, creo que el número de votos aumentaría. Hay una cantidad de personas que no se desplazan, ya sea a votar a través de correos o en un colegio electoral, por diferentes problemas o por pura pereza, que podrían elegir participar en cualquier momento del día desde cualquier sitio.
También podría darse el caso de que una parte de la población deje de votar por el cambio de sistema. Un caso podrían ser las generaciones más antiguas que no tienen los conocimientos básicos para acceder a Internet, y por otro lado también podría haber personas que rechacen este sistema y decidan no usarlo.

La calidad de las votaciones podría mejorar significativamente. Incluso esta innovación podría aumentar la participación directa que el ciudadano pueda ejercer sobre el Estado. Así, aumentaría el número de referéndum nacionales, de presupuestos participativos, etc. 

Es por esto importante que los medios de comunicación den varios pasos para ayudar a la sociedad a adaptarse a estos cambios.
En primer lugar ejercer como quinto poder para que el sistema de votación no tenga ningún fallo, y presionar a las fuerzas políticas para que diseñen un sistema factible.
En segundo lugar es imprescindible que los medios den a conocer este nuevo sistema. Se debería de comenzar así una campaña de concienciación y aceptación, además de facilitar los conocimientos básicos para votar de esta forma.
Como tercer punto los medios deberían de tener acceso directo a las bases en las que se almacenen estos votos. De esta forma se evitará la manipulación de votos, o se identificará a tiempo para que los medios lo denuncien. No obstante, este tercer punto tiene el inconveniente de que un trabajador de un medio podrá desencriptar los votos para poder contrastar si ese voto se corresponde con la elección que la persona seleccionó. 


Creo que podemos crear un debate muy interesante sobre este tema si personas con distintas ocupaciones dan su opinión y la contrastamos. Mi pregunta respecto a este tema es: ¿Aceptaríais el voto por Internet?¿Por qué?


2 comentarios:

  1. Creo que es un ahorro en tiempo para el votante ya que se podría realizar desde cualquier lugar (desaparecería el voto por correo, con sus colas, etc), los datos estarían actualizados en todo momento, y lo más importante para mí tal y como está el planeta es el ahorro en papel con todo lo que conlleva (lo que cuesta imprimir y distribuir las papeletas así como toda la contaminación que tiene asociada) de esta forma se evitaría la propaganda también por correo ordinario.
    Me gusta la idea, sólo falta solventar los problemas de seguridad.
    conchirpaiz@hotmail.com

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  2. Sin duda los métodos digitales han llegado para instalarse en todos los compases de nuestra vida; también en los procesos electorales.
    Algo tan valorado en nuestra sociedad como el dinero, hace ya tiempo que está íntimamente asociado a ellos; el uso tarjetas de crédito y banca electrónica nos son ya tan familiares que la última vez que visité una oficina bancaria y me actualizaron la cartilla, rellenaron las últimas ocho páginas y tuvieron que hacerme una nueva; los certificados digitales y la firma electrónica nos posibilitan casi todo tipo de gestiones "seguras" en instituciones públicas y privadas, incluida la declaración de la renta; los presupuestos generales del Estado, que antes llegan al Congreso cargados en un furgón, ahora son presentados por el ministro en una tarjeta con un código QR.
    Y hasta en las campañas políticas la pega de carteles o los mítines ya se ven como actos románticos y se apuesta cada vez más por las redes sociales; e incluso en algunos recientes procesos de primarias ya se ha ensayado el voto digital.
    Por tanto, estoy absolutamente convencido que más pronto que tarde, el proceso electoral digital será una realidad en nuestro país. Otra cosa es que, sea cual sea el procedimiento, tengamos claro a quién votar.

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