sábado, 6 de diciembre de 2014

¿El fin del "despacio y con buena letra"?

Conocíamos hace unos días que Finlandia, país con uno de los sistemas educativos más respetados a nivel internacional, ha decidido dejar de impartir caligrafía en los colegios, sustituyendo esta materia por clases de mecanografía.
Cada día el papel pierde valor como soporte. Lo que era difícil de imaginar era que también lo harían con tanta velocidad las libretas, los bolígrafos, las gomas... ¿os imagináis un colegio sin estos utensilios?



Es cierto que estos niños tendrán una ventaja en el mundo laboral, ya que escribir bien y rápido en un ordenador es una cualidad casi imprescindible para cualquier trabajo, y para el día a día, en la actualidad. Aunque puede que no estemos teniendo en cuenta todas las consecuencias. Estudios neurológicos y psicológicos centrados en los procesos de aprendizaje señalan que el procesamiento de la información cuando escribimos a mano facilita la comprensión del texto, y la codificación de este en la memoria. Los expertos finlandeses explican que para ayudar al desarrollo cognitivo también se potenciarán las materias de manualidades y dibujo, por lo que los niños no se olvidarán tan fácilmente de lo que es mancharse las manos con lápiz.

Yo mismo me pongo como ejemplo de estudiante que acude a clase con un ordenador para coger apuntes. Es cierto que escribir en un teclado es más rápido y cómodo, además de permitir modificar el orden de los párrafos, borrar, destacar con colores, etc. No obstante siempre llevo una pequeña libreta, un par de folios sueltos y sobre todo un bic. ¿Por qué? En primer lugar, ¿qué haría si no los tuviera cuando mi ordenador se quedara sin batería en medio de una lección?. Si nos quedamos sin tinta podemos pedir otro bolígrafo al compañero, pero no es tan fácil pedir otra batería, y a veces tampoco es fácil conseguir un enchufe libre. En segundo lugar, la libertad y rapidez que un folio en blanco y un lápiz nos dan para subrayar, pintar, hacer flechas, etc, no se puede comparar ni de lejos con las mismas opciones en un ordenador. Más de una vez, cogiendo apuntes a la velocidad que una clase universitaria te permite, me han dado ganas de coger un rotulador y pintar varias indicaciones en la pantalla de mi portátil. Además, no soy el único que piensa que escribir a mano te produce unos sentimientos diferentes a los que produce escribir en el ordenador, ¿no?.

Por otro lado, siempre he pensado que sería un auténtico error que los soportes tradicionales desaparezcan del todo. Si bien en un ordenador caben millones de libros, es más fácil que se rompa un ordenador a que desaparezcan esos libros, y tardarán miles de años en desgastarse. La privacidad también toma un papel importante; si yo quiero escribir algo que nadie encuentre nunca se me ocurrirá escribirlo en un ordenador, porque siempre podrán violar mi seguridad, pero un papel en el bolsillo de mi pantalón es casi invisible para quien yo decida. Y por último, si algún día vivimos la catástrofe natural o energética que acabe con la tecnología tal y como la conocemos, además de perder toda la información que creíamos tener guardada, ¿no tendremos siquiera un lápiz para volver a escribirlo todo?. Y si lo tenemos... ¿no sabremos escribir?.

Enrique Dans, experto en nuevas tecnologías, hace una reflexión en su blog sobre este tema y pregunta  "¿Estamos preparados como sociedad para anunciar el fin de la escritura a mano, o surgirán legiones de nostálgicos [...]?"Yo, que me considero dentro de la generación de nativos digitales, y por ello en más de una entrada he defendido los cambios sociales de este estilo, aunque a veces den miedo, no voy a sentenciar la decisión de Finlandia ni de ningún otro país que opte por hacer lo mismo. No obstante, reconozco que seré de los románticos que sigan llevando papel y lápiz encima y, sobre todo, que enseñaré a mis hijos caligrafía tradicional, aunque no estoy seguro de que pueda decir lo mismo de mis nietos, porque el mundo ya habrá cambiado, y ya no será mi decisión.

Por último, mi conclusión es que nos estamos olvidando de la posibilidad de escribir con un bolígrafo digital en una pantalla táctil, conservando así la caligrafía tradicional (o casi) con los avances tecnológicos. La pregunta que os dejo en este post es: ¿Qué cosas escribís siempre a mano, y qué no?.

2 comentarios:

  1. Lo mismo que cuando salieron los libros digitales, cómodos, ahorro de espacio,... considero un privilegio estar en casa, en mi sillón, envuelta en una manta en invierno, con un buen libro en las manos, un gran placer. en el caso de la escritura, creo que es una parte básica de nuestro ser o ¿acaso el hombre no se hizo más hombre cuando pudo dejar su legado por escrito?

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  2. Esto me recuerda el debate, un tiempo atrás, sobre el uso de las calculadoras. Sinceramente creo que no hay que ser demasiado apocalíptico; aprender a optimizar el uso de un teclado no tiene porque suponer una merma en las capacidades óculo-manuales o la motricidad fina desarrollada con la escritura, pero también en el dibujo; sin embargo confieso que de mis clases, pese a disponer de proyector y pizarra digital, siempre salgo con las manos llenas de tiza.

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